Hay cierto desquiciamiento en el acto de entenderse, sustraerse a lo que pasa para saber porque; nada nuevo, ninguna pretensión original, sólo una necesaria reconciliación de domingo-ocio con une misme. Gilada. Maniqueísmo de rosar una rosa vulva y azorarse por la sublimación dactilar: dualidad eléctrica-sentimental. Tristísimo, el todo es susceptible de interpretarse o no. El cambio, un rio, o una orilla tibia donde sentirlo.
- Lo que se abandona es el grupo, no las personas. La simbiosis colectiva de crear sin que se crea creadores. Ciertos entusiasmos son genuinamentente -pero no reconocidos- fisiologicamente. y despues les buscamos como al asambro de un alegría perdida, como desvanecer en lo ido, como el humo de la vela que se turba y huele a apagada pero se pierde. y fue la primer llama de la vela.
- Es fundamental que al leer nos leamos, nos reconoscamos en la idea que expresa el autor. Indirectamente, y desde lo lejano, leer que resabio europeo necesariamente tenemos que arrancarnos y poder escucha una quena peruana. O, inmersos en la confusión de un presente heredado hallar aquello que asumimos sin entendernos y encontrarnos impulsando a éste, que nos es dado.
- el ocio madura la ideas, interpela aquello que nos da curiosidad cuando ésta se ha ido. Hay una dinámica, una velocidad, que nos hace verla desde la ventana de un colectivo. Pero cuando se es domingo -y un cúmulo de determinaciones favorables más-, se entiende aquello que dejamos de lado yendo y vienen lejos de nosotros. Siempre es necesario responder a una multiplicidad que mantienen el centro del mandala que seríamos, pero, también, es siempre necesario iniciar un movimiento de regreso, de plegamiento sobre sí mismo, para reencontrarlo pleno en los mínimos cambios que tuvo que responder ante grandes llamamientos que hemos de encontrar en la multiplicidad. Centro que se nutre y mana, centro de determinación e indeterminación; cierto silencio y soledad lo da infranqueable, portento, espasmódicos rechazos nos asustan, y es una resistencia acrítica (nunca les acariciaron la cara interna de los muslos cuando miraban ala ser amade, y una mirada de provocacion y amenaza invitaba al entrelazo, y unx eternizaba qué duda que bramaba en el pecho, y la epidermis escarlata nos superaba con vapores anímicos hasta reconocer la falta de pretencion y la suavidad del llamado. Se detiene en lo inefable, y ya no llamamos, no nombramos, no acordamos.) Que nos constriñe. Nos apelmaza en el retraernos en nuestra misma nada, no hay lugar mas seguro?
-Una manera de llegar , PdP
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